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El entrenador como organizador

09-08-12 20:12

Categoría: Noticias, Entrenamiento y Técnica
 

En una nueva entrega de los escritos de Sebastián E. Perasso, autor de los cinco libros Rugby Didáctico, continúa explicando los roles de los entrenadores.

 

En su rol de organizador, el entrenador debe poner en marcha su programa de entrenamiento, dentro del cual se establezca el contenido, las pautas, normas y principios a qué atenderse; la forma de trabajar y el objetivo y las metas que se pretenden alcanzar.

En síntesis, se trata de dar a conocer a los jugadores el plan de trabajo preparado por el entrenador.

Todo ello constituye, en la práctica, un conjunto de declaraciones que hace el entrenador y que implican el puntapié inicial para la temporada.

No obstante, es bueno y aconsejable que ese instructivo sea dado a cada uno de los jugadores por escrito, a fin de que se convierta en una herramienta útil y de consulta permanente.

El plan de trabajo comprende:

1. Fijación de las reglas o pautas del equipo.

Fijar las reglas y pautas responde a que los jugadores sepan a que atenerse.

Se deberán establecer los principios que hacen a la puntualidad, la ropa que debe utilizarse en las prácticas, la disposición mental requerida, etcétera.

2. Forma de elección de los jugadores.

Como condición esencial, se deberá establecer también, la forma de designación y las pautas a tener en cuenta en materia de elección de los jugadores para cada partido o encuentro.

3. Plan de prácticas.

A su vez, se deberá establecer y comunicar a los jugadores, el día y horario de las sesiones de práctica y su duración; así como también el lugar de encuentro y demás circunstancias atinentes.

Ser organizado significa optimizar el tiempo y darle valor.

En nuestro rugby amateur, el entrenador convive con un panorama difícil, pues el tiempo es muy escaso y las tareas suelen ser demasiado vastas e interminables. 

Por ello, aprovechar el tiempo es de suma importancia a fin de desarrollar la tarea de entrenar de la manera más ágil y eficiente.

En la práctica, varias son las medidas que contribuyen a optimizar el tiempo de entrenamiento, entre las que se destaca la reducción de las tareas directivas. 

Como preámbulo para analizar esta cuestión es necesario distinguir entre:

- Tiempo de ejercicio: Es el tiempo que los atletas / jugadores pasan realmente practicando una tarea.

- Tareas de dirección: Son aquellas tareas no educativas que incluyen aspectos como la organización de los equipos, la reunión de los atletas para explicaciones y demostraciones, el tiempo de espera, cuestiones de organización, etcétera.

- Tareas no directivas: Son aquellas tareas relacionadas estrictamente con la enseñanza. Aquí, los atletas están practicando. Es tiempo para la enseñanza y el aprendizaje.

Para optimizar o rentabilizar al máximo el tiempo de ejercicio, los entrenadores necesitan programar sus sesiones a fin de que se dedique el mínimo tiempo posible a tareas de dirección.

En un deporte amateur como el nuestro, donde el tiempo es tan limitado, se debe planificar de manera tal que se dedique la mayor parte del tiempo a tareas no directivas, a fin de optimizar la enseñanza y el aprendizaje del jugador.

Una de las formas de reducir las tareas o tiempos de dirección son las siguientes:

1º) Establecer rutinas de organización:

Que los jugadores incorporen la misma rutina y que sean llevadas a cabo en forma conjunta, contribuye en gran medida a optimizar el tiempo.

Ejemplo: Que los jugadores una vez terminado el entrenamiento físico, se dirijan directamente al vestuario a ponerse los botines sin necesidad de reunirlos e indicarles esa tarea; o que los jugadores sepan de antemano que deberán reunirse en círculo alrededor del entrenador en el medio de la cancha.

2º) Avisos y recordatorios:

Los avisos y recordatorios son palabras clave que recuerdan a los jugadores lo que se debe hacer en un momento determinado.

Ejemplo: si el entrenador grita “grupo”, ellos deben saber que deberán reunirse en el quincho.

3º) Fluidez:

La fluidez se logra tratando de evitar las interrupciones o explicaciones que no van a lo esencial o importante de la cuestión.

Algunos entrenadores tienen historias eternas que contar. Muchas veces, en vez de hacerlo antes de la práctica, lo hacen durante el preciado tiempo de entrenamiento.

Para mas información sobre el autor o sus cinco libros, acceder a www.rugbydidactico.com o en rugbydidactico@hotmail.com

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